El juego de estirar las líneas al límite de lo legal para arañar unas décimas de planeo en el sprint final se ha terminado. En una decisión contundente que redefine las reglas del juego en la alta competición, la CIVL y la PWCA han reducido la tolerancia del trimado (calado) de los 20 mm tradicionales a unos estrictos 10 mm.
Esta medida, que ya se aplica en la temporada 2026, no es un cambio exclusivo para la clase CCC. La gran sorpresa viene de la mano de la propuesta de Gran Bretaña en la última Plenaria de la CIVL, aprobada por una mayoría aplastante de 43 votos a favor y solo 2 en contra: la restricción se extiende a las velas de 2 bandas de las clases Serial (EN-D) y Sport (EN-C) utilizadas en competición.

El origen del problema: El trim como “acelerador fantasma”
El margen de tolerancia original en las líneas de un parapente no se diseñó para ofrecer un rango de velocidad extra. Su función real siempre ha sido puramente mecánica: absorber el estiramiento o encogimiento natural del Kevlar y el Dyneema entre los periodos de revisión y retrimado.
Sin embargo, el instinto competitivo llevó a muchos pilotos a exprimir esos 20 mm para calar sus velas notablemente más rápidas que el modelo salido de fábrica. El resultado en el aire era evidente: pilotos que volaban con configuraciones estrictas de certificación veían cómo alas idénticas los adelantaban en transiciones a máxima barra. Esto generó un clima de descontento y, sobre todo, una presión peligrosa. Para seguir en el grupo de cabeza, muchos se veían obligados a competir con configuraciones excesivamente agresivas.
Seguridad vs. Energía dinámica
Desde el punto de vista aerodinámico, volar un ala fuera de sus valores de certificación altera profundamente su comportamiento en caso de incidente.
- Mayor energía acumulada: Un trimado más rápido de lo diseñado incrementa la energía cinética del perfil.
- Reacciones más violentas: En caso de una colapso masivo a alta velocidad, la respuesta dinámica de la vela durante la reapertura es mucho más agresiva, aumentando el riesgo de corbatas o pérdidas en cascada.
- Control técnico: Mantener el ala dentro de los 10 mm de tolerancia asegura que las reacciones del parapente en turbulencia se parezcan a las que el piloto de pruebas validó en los test de homologación.
Nota para diseñadores: Esta norma no frena la evolución. Si un fabricante demuestra que un perfil es seguro y rinde más con una velocidad de trimado base más alta, es libre de homologar el ala con esos valores. Lo que se prohíbe es que el piloto altere esa firma de fábrica de forma arbitraria.
Un cambio sin excepciones ni moratorias
Al tratarse de una medida estructural de seguridad, la CIVL ha denegado cualquier tipo de moratoria (grandfathering) para las velas CCC o de dos bandas de generaciones anteriores actualmente en activo. La norma se aplica de manera uniforme y sin excepciones para garantizar la equidad en el despegue.
Los datos de las primeras grandes citas del año —dos pruebas de la Copa del Mundo y la Superfinal— ya reflejan el impacto de la norma. Los sospechosos habituales, aquellos pilotos que destacan por su lectura de las líneas de ascendencia y su finura en el pilotaje, siguen liderando las clasificaciones. La diferencia real es que ahora el pelotón vuela en condiciones de mayor igualdad y con un colchón de seguridad extra cuando las condiciones se ponen severas.
El rendimiento real vuelve a depender de las manos y la cabeza, no del milimetraje del cordaje.
+Info: https://pwca.org/news/140
















