Si hay algo que define la evolución del parapente moderno es la búsqueda del equilibrio perfecto entre seguridad y prestaciones. He tenido la suerte de seguir la trayectoria de Bruce Goldsmith desde la Base 1, pasando por la exitosa Base 2, y ahora tengo en mis manos —y sobre mi cabeza— la nueva BGD Base 3.
A simple vista, su estética afable y compacta podría engañar al ojo inexperto, sugiriendo una vela de iniciación. Nada más lejos de la realidad. Bajo esa apariencia tranquila se esconde una máquina que coquetea descaradamente con la clase C, capaz de volar de tú a tú con su hermana mayor, la Lynx.

Ingeniería bajo la tela BGD ha apostado por un diseño híbrido de 2.5 líneas, el estándar actual para reducir la resistencia parásita. Con un alargamiento plano de 5.7 y 57 cajones, la vela se siente sólida, lejos de la fragilidad visual de otros modelos de alto rendimiento. A esto se suma su característico Double Leading Edge y la incorporación de winglets, pequeños detalles que suman estabilidad y eficiencia en el giro.
De Piedrahíta a Lanzarote: Una prueba total Para esta reseña, la Base 3 ha pasado por todo: desde la exigencia de cuatro mangas en el Campeonato de España en Piedrahíta hasta el vuelo lúdico en las laderas de Lanzarote y la técnica montaña de Tenerife. Ya sea con una silla ligera o con una Genie Race 5, la respuesta es consistente.
En el aire: Prestaciones en bandeja de plata Lo primero que impacta es su docilidad. La sensación de “bloque compacto” es inmediata, haciendo que el pilotaje sea intuitivo, casi telepático. Pero su mayor virtud es el giro: la Base 3 es una auténtica detectora de núcleos. Tiene una tendencia natural a enroscarse en la térmica, permitiéndote subir al ritmo de las velas de competición con un esfuerzo mental mínimo.
En transición, la confianza se mantiene. He alcanzado los 54 km/h de GPS con una solidez envidiable, gracias a un perfil Reflex que la convierte en una roca ante la turbulencia.
Conclusión La BGD Base 3 se posiciona como una opción inteligentísima tanto para pilotos en progresión que buscan seguridad, como para veteranos del XC que quieren rendimiento sin estrés. Con un despegue ejemplar y un mando progresivo, es, sin duda, una de las mejores velas B del mercado actual.























