En el vuelo, como en la vida, llega ese momento donde algo produce estrés y hace colapsar muy fuerte a nuestra vela. Por ejemplo, entramos en una gran térmica, pasamos por un rotor, o nos traga una gran nube. Y entonces, ¿qué hacemos?

Girar una térmica con muchos pilotos cerca, o esperar el start point de una competición pueden ser ejemplos de momentos de tensión en vuelo.

Generalmente hay cinco tipos de reacciones o la mezcla de varias. Te las explico:

Primera: Reaccionamos más de lo que debíamos. Por lo tanto se desencadenan una serie de sucesos inesperados y aún más espantosos. La situación que en inicio era compleja, se vuelve más caótica debido a que sobre-reaccionamos. Somos un piloto reactivo.

Segunda: Nada. No hacemos nada, Nos quedamos inmóviles. No reaccionamos en los más mínimo. Ni siquiera notamos qué pasó, ni cómo pasó. Todo sucedió muy rápido, pero las consecuencias a largo plazo pudieron ser fatales. Tendemos a ser un piloto pasivo.

Tercera: Entramos en pánico o le echamos toda la culpa a la vela. Decimos: -”Esta vela está muy vieja”, “sabía que era muy avanzada para mi”, o “este deporte no es para mi”. Entonces buscamos aterrizar lo más rápido posible, ¡como sea y donde sea! Y muchas veces dejamos de volar. Somos un piloto en negación.

Cuarta: Pensamos que estas cosas pasan y ya estamos acostumbrados. Nos gusta volar con una alta dosis de peligro y tenemos muy poco apego a la tierra, e incluso a la vida. Piloto en automático.

Quinta: Hacemos lo que nos toca, entendemos de lo que pasa y rápidamente actuamos con conocimiento: controlamos muy bien la vela, o sacamos el paracaídas de reserva. Estos pilotos oímos la voz de ese “instructor interior” que todos llevamos dentro. Somos pilotos en conciencia.

En la vida, como en el vuelo, hemos tenido grandes colapsos físicos y emocionales por causa del estrés que al final termina produciendo más estrés, y como consecuencia nos hemos acostumbrado a cierto tipo de reacciones físicas y mentales para poder seguir viviendo. Cada cual manifiesta estrés en diferentes niveles y formas. El mecanismo de reaccionar para salvarnos se puede explicar con el triángulo EAR (Ver gráfica).

Triángulo EAR.

El primer vértice representa lo que nos produce Estrés (E), por ejemplo: un rotor, un colapso, tráfico aéreo, o en la vida: la situación financiera, el trabajo, una relación, un dolor físico. Según las tendencias, que marcan nuestras personalidades, activamos la respuesta de “vuelo- lucha”, es cuando nuestra amígdala manda una señal al hipotálamo, se produce adrenalina y la activación inmediata del sistema nervioso simpático. Por lo tanto algo muy especial sucede en nosotros: ¡nuestras sangre empieza a fluir con más fuerza,  nuestro corazón a palpitar muy rápido, se dilatan nuestras pupilas, se nos tensan los músculos y se nos eriza la piel! O más bien, somos de los que nos quedarnos inmóviles, congelados, sin respiración, quietos y eso también conlleva a reacciones físicas similares.  

La activación del sistema (A) es como si usáramos el pedal del acelerador ¡o usáramos el colapso para colapsarnos más! Entonces viene la Reacción, y el ciclo del estrés se vuelve a repetir. Entramos como en una descendente sin salida. El vuelo se convierte en una lucha, la vida misma en un caos.

La clave en todo este triángulo EAR es poner atención. Sentir la vela, sentir lo que sucede en nuestro cuerpo. Todos y todas podemos generar un espacio con lo que nos estresa, dándonos cuenta del triángulo EAR en nuestras vidas y reconociendo ese piloto automático que tiende a ser reactivo. Gracias a la Atención pura podemos activar la pausa DROP: despacio, respira, observa y prosigue.  

Al activar el mecanismo DROP lo que hacemos es prender el sistema nervioso parasintético que nos ayuda a poner una pausa a todo el sistema y nos dirige a un estado de conciencia. La respuesta es inmediata, efectiva y  a corto y largo plazo nos ayuda a vivir mejor; sin calamidades en la vida diaria y sin dramas en el aire.

Nuestras sensaciones físicas, pensamientos, emociones y comportamiento estarán guiados por una pausa, un momento de atención pura. Esa pausa se produce al respirar profundo. Un ciclo de tres respiraciones profundas pueden hacer la diferencia entre el vuelo y la lucha. Tomemos conciencia del DROP:  despacio, respira, observa y prosigue.¡Vinimos a volar!

*Foto de portada por Ryan Miller.

*Sofía es profesora de Atención Pura del Centro de Mindfulness de La Universidad de California en San Diego, es terapista de yoga y es piloto de parapente. Es la creadora de los tours de yoga y parapente y Shiwido TM, el instrumento que hace el ejercicio divertido.

El próximo Tour de Yoga y Parapente, que contará con la compañía de la campeona mundial y coach Kari Castle, es en Colombia del 9 al 23 de Noviembre.

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