He conocido excelentes pilotos en las zonas de vuelo y en ocasiones algunos me confiesan estar desesperados porque aterrizar, caminar y correr les da un dolor horrible en las rodillas.

Las rodillas son fascinantes. Además de ser las articulaciones más grandes del cuerpo, contienen un poderoso conjunto de tendones y ligamentos que trabajan en equipo para darle movilidad a la rodilla y para proporcionarle estabilidad y apoyo. Durante el despegue, numerosos sacos llenos de líquido ayudan a que la rodilla se mueva suavemente, y al aterrizar los cartílagos actúan como perfectos amortiguadores.

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Rodillas en acción durante el despegue

El dolor en las rodillas puede ser resultado de lesiones físicas, sobrepeso, estiramiento inadecuado y otra razón muy profunda que les voy a compartir aquí ahora.

A los pilotos que sufren de las rodillas les sugiero que estén atentos a tres cosas. Uno: la postura de las piernas en el arnés o en cualquier silla. Algunos tienen el hábito de cruzar una pierna encima de la rodilla, a mantener las rodillas dobladas o demasiado estiradas durante todo el vuelo, dependiendo del arnés que usan. Es importante mantener siempre las rodillas libres de tensión y en posición neutra.

La segunda cosa para tener en cuenta son los zapatos. Comúnmente usamos botas pesadas, tenis o zapatillas con poco soporte, tacones altos o sandalias sueltas. Es necesario encontrar zapatos que no dañen o lastimen las rodillas.

Lo tercero y muy importante para entender es que las rodillas nos transmiten un mensaje sagrado. Sí. Las rodillas tienen una conexión directa con la energía de nuestro cuerpo astral y con el ego. Más allá de cualquier condición física, posturas, hábitos o vestimentas, las rodillas reflejan perfectamente la forma como interactuamos con el mundo y con los seres que nos rodean.

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La postura de las piernas en la silla durante el vuelo afecta a las rodillas. Es importante mantenerlas lo más libres de tensión posible.

¡Las rodillas revelan el peso de nuestro ego! El ego es esa identificación con nosotros mismos que dice: “Yo soy esto”, “yo soy aquello”, “Esto es mío”. Estamos fuertemente apegados a títulos, nombres y posesiones. ¡Pensamos que somos lo que hacemos y lo que tenemos! El ego a menudo dice: “Esta es mi personalidad”, “Así soy yo”, y no te deja cambiar. ¡Te pone rígido!

Nuestro ego es muy exigente y persigue deseos, pero nunca se satisface plenamente. Al ego le gusta el conflicto, la separación, y está ansioso por culpar a otros, llámese madre, padre, hermanos, compañeros de trabajo, vecinos, personas o situaciones del pasado.

El mensaje que carga la rodilla te invita a entender que la idea de quién eres y quién se supone que eres es sólo una ilusión creada por esa identificación con tu pequeño yo.

Tus rodillas te están haciendo tres preguntas principales: ¿Qué necesidad tratas de suplir? ¿Qué tratas de controlar? ¿Qué necesitas probar?

¡El mensaje del camino de la realización que cargan las rodillas resuena como un timbre y las hace doler! Como un visitante que hace sonar la puerta. ¡Este visitante es el ser superior llamando tu atención para que modifiques la forma en que te relacionas con el mundo! Te pide que cambies el comportamiento tieso y egocéntrico de “yo” por el de “nosotros”, “mío” por “nuestro”. En otras palabras, te pide que conectes el pequeño yo con el yo superior, y dejes tu ego a un lado.

Para esto se necesita práctica CONSTANTE y 8 reglas, que te las vas a aprender ya mismo:

  1. No te sientas ofendido
  2. Libérate de la necesidad de ganar
  3. Libérate de la necesidad de tener la razón
  4. Libérese de la necesidad de sentirte superior
  5. Libérate de la necesidad de tener más
  6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros
  7. Libérate de la necesidad de fama y reconocimiento
  8. No esperes a que la gente te agradezca

Para liberarte de la ilusión del ego y curar tus rodillas de adentro hacia afuera, también quisiera invitarte a mantener tus músculos en buena forma. Practica diariamente esta secuencia de Postura de Guerrero, para conquistar el ego; la postura del Guerrero volador para dejarlo ir, y la posición de la Silla ¡para estacionarlo lejos de tu arnés, la montaña, el aterrizaje y este planeta donde volamos!

Postura del Guerrero (Virabhadrasana):

Ponte de pie.
Trae una pierna para atrás con el pie a 45 grados y dobla la pierna de adelante.
Presiona los talones en el suelo. Mantén las rodillas en línea recta con la cadera.
Evita bloquear las rodillas o extender la de adelante más allá de los dedos de los pies. Si eso sucede, abre las piernas un poco más y dale espacio.
Mantén las caderas hacia el frente y la parte superior del cuerpo en el centro de las piernas.
Evita tensión en las rodillas. Los músculos están trabajando, pero relajados.

Estira los brazos hacia arriba, extiende los dedos de las manos y los pies y deja caer los hombros hacia abajo y lejos de tus oídos.
Respira por la nariz profundamente. Mentalmente cuenta cinco respiraciones profundas y sonríe.

Repite la postura con la otra pierna.

Beneficios: Activa los cuádriceps, que realizan la mayoría del trabajo para extender la rodilla y estabilizar la rótula. Estos músculos deben estar fuertes para mantener la rodilla en buena forma.

Continúa con La Postura del Guerrero Volador (Virabhadrasana III)

Estira la pierna de adelante y estira la pierna de atrás hacia arriba.

Lleva el pecho hacia adelante.

Estira los brazos y deja que la energía fluya.

Siente el equilibrio en las rodillas.

Toma 10 respiraciones profundas y cambia de pierna.

Beneficios: Mejora el equilibrio mientras aumenta la flexibilidad y la fuerza de tus muslos y rodillas.
Ayuda a relajar tu ego y conectarte con tu ser superior.

 

Postura de la Silla (Utkatasana):

Ten las piernas juntas y la espalda recta. Dobla las rodillas y mantenlas paralelas entre sí. Siente los músculos abdominales y mantenlos firmes.
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Utkatasana, postura de la sillaBaja las nalgas como si estuvieras sentado en una silla, mantén la espalda recta y presiona los talones en el suelo. No dejes que las rodillas estén más adelante que los dedos de tus pies.

Estira tus brazos hacia atrás o hacia donde te quede más cómodos.

Toma 10 respiraciones profundas y descansa. Repítelo por otras 10 respiraciones hasta que puedas hacerlo por 60 segundos.

Beneficios: Ayuda a fortalecer tus muslos que apoyan las rodillas y a mejorar la posición de tu columna vertebral y la alineación entre su parte inferior y la parte superior del cuerpo. Te ayudará a soltar tu ego, a dejar ir ese ego que tanto te pesa.

Consejos:
Antes de aterrizar patea suavemente las piernas varias veces, sobre todo después de un largo vuelo.

Asegúrate de estirar las piernas antes y después de hacer ejercicio.

Desapégate de zapatos, posesiones y títulos, ya que estos no te permiten curar tus rodillas.

¡Suelta tu ego y disfruta de tu libertad!

*Sofia Puerta Webber es periodista, terapeuta de yoga certificada y piloto de parapente. Sofia hace Tours de Yoga y Parapente a Colombia y a otras partes del mundo. Visita www.shiwido.com o escríbele si tienes preguntas a Shiwido@gmail.com