A finales de octubre de 2016, el piloto de la Selección Española de Paramotor, Víctor ‘Moncho’ Rodríguez, cumplió con este desafío que le llevó desde Gijón en el norte, hasta Almería, en el sur, unos mil kilómetros, en 4 días. El deportista, que es bombero, ha vinculado el reto a la iniciativa de la ONG Bomberos en Acción de llevar comidas a 100 niños saharauis durante todo un año. Esta hazaña sirve de reclamo para llamar la atención sobre la situación de esos niños y recaudar los fondos necesarios para esas 75.000 comidas tan necesarias allá. En sus planes está ir personalmente a los campamentos saharauis para visitar el parque de bomberos que ayudó a construir en la zona y llevar más ayuda humanitaria junto a la ONG. Todos podemos colaborar con cualquier aporte monetario directamente a la cuenta de ONG Bomberos en Acción: ES48 0487 0140 4290 0000 7711.
Aquí, el relato de esta travesía solidaria, por Moncho:

El Reto

El reto además de ser personal, cruzar España de norte a sur en una diagonal de 1000km en paramotor, es un acto para concienciar a la gente de la gravísima situación de los refugiados en el mundo, el hacer llegar en un primer momento la cantidad de 75000 comidas a los niños del Sahara, y recaudar los máximos fondos posibles que se destinarían íntegros para la causa.

Desde Gijón en el norte, hasta Almería, al sur de España.

Desde el inicio totalmente improvisado, ya que esta aventura iba a hacerse en otro momento y otro lugar, y días antes al comienzo se decide lanzarse por una ventana de buen tiempo y apoyo de varias personas durante el reto, hasta las aventuras diarias, arreglos in situ, problemas técnicos solucionados a la perfección, una gran motivación y energía que acompañó los 4 días, para finalizar el reto en buena forma física, y disfrutando de la aventura.

1er día:

Tras la rueda de prensa, recibimiento de los responsables de la ONG, y últimas revisiones , puesta en marcha de la instrumentación (Loctome, Skytraxx), que por cierto han funcionado maravillosamente, despego desde la misma calle de la Laboral (Gijón), unos giros a modo pilona de la torre para dar inauguración del proyecto, y comienzo a ganar altura para encarar el primer gran paso, la Cordillera Cantábrica, la cual consigo pasar sin problemas, con unas vistas impresionantes, y el siguiente aterrizaje en un área de servicio de la misma autovía de montaña, rotorizado y en el que tuve el primer incidente, deformando partes importantes del chasis, herida en la pierna y la sensación de pensar que habría podido acabar allí la aventura. Pero entre la ayuda de Windaction, mi sponsor y mecánico, con ayuda directa por teléfono urgente, conseguimos enderezar el chasis, curarme y avanzar entre unas condiciones muy térmicas hasta superar el plan previsto inicial de ir hasta Benavente, llegando a Tordesillas. Fue increíble y sin duda la motivación quedó activada de nuevo después de solventar ese grave aterrizaje.

2o día:

Pilas cargadas y comenzamos a hacer kilómetros, con una buena media de velocidad con viento empujándome toda la mañana, atravieso el Tiemblo a casi 3000m y en planeo llego a las puertas de Toledo, todo a full speed.

Por cierto, el motor Polini Thor250, con chasis de mi nuevo sponsor Power2Fly -quien está súper motivado de hacer mil proyectos juntos-, tripala Peszke de 130, retoques para mejorar el par motor y comodidad como el gas automático por Windaction, mi parapente Paramania GTS 19m, el casco integral Anubis, con conexión Bluetooth para escuchar música y hablar con familiares y amigos por teléfono, y el equipo en tierra, todo funcionó a la perfección. Este es el mismo equipo con el que compito en slalom y ha sido una prueba total de material, con 0 fallos incluso después del golpe inicial.

3º día:

Día épico, otro despegue mañanero, después de recoger las tiendas, desayunar, limpiar todo lo de la cena anterior, sin prisas 🙂

Y luego, kilómetros y kilómetros a todo gas con el equipo organizado y cada vez todo más profesional. Estábamos súper alucinados de cómo estaba saliendo todo, perfectamente unidos, incluyendo protocolos y mejoras cada vuelo, organización, carga de instrumentos, comidas, descansos, técnica de concentración mindfulness que me ha ayudado mucho a visualizar el reto, etc.

Aterrizo cerca de las tablas de Daimiel con una llamada de Mario Cadenas, la persona que me diseñó la ruta y comprobó la meteo durante el viaje, alertándonos de vientos fuertes no previstos, tramos largos de viento en cara fuerte y térmico, pero decido continuar ese día e incluso superar lo anterior sea como fuera. Al final fueron tres depósitos, tres vuelazos, tramos de 90 por hora full speed, km km km hasta llegar a las puertas de Despeñaperros, donde aterrizo al lado del torito, reposto y a seguir, non stop, en condiciones fuertes de viento y térmica , pensad que despegamos a la 1 pm, a las 4 otra vez en la entrada del puerto, buitres girando por todos lados y yo pasando a toda velocidad, grabando, disfrutando, música, etc. Cruzando valles, viendo los cambios del terreno cada día brutales, y aterrizar ni más ni menos que en Jodar (Jaén) habiendo despegado de antes de Toledo.

Mirar meteo y casi al 90% y después del esfuerzo del día anterior, aterrizo en el único campo posible ya antes de kilómetros de olivos y la sierra de Jaén con un fuerte levante metido ya, el mismo que habíamos anunciado y continuaba la previsión huracanada de levante, en un agujero como el que estábamos al principio de la sierra de Jaén, conocéis el terreno por esa zona ¿no? Imposible aterrizar durante 50 km y con ese vendaval sería casi fijo un día de descanso por la zona al día siguiente, solo había una ventana de 10 a 1 “supuestamente” pero la noche fue un vendaval continuo en el que tuvimos incluso que atar los quitavientos de las tiendas a la furgo.

4º día:

Nos levantamos tarde, casi a las 10 pensando que no se volaría, efectivamente el viento fuertísimo continuaba, y no solo eso, sino que adelantar por adelantar 40 km de viento en cara en esa zona, para fijo no volar y continuar la ruta por el levante que nos esperaría si voláramos según lo planeado para llegar en 4 días era una tontería.

Pero no sé en qué momento, entre Ramón Morillas animándome a hacerlo, la meteo cambiante que parecía que bajaría “algo” pero que aun así estaba enchufado fijo en las faldas de Sierra Nevada y muchísimo más para la costa… decido ‘qué narices…’ Una cantidad de buena energía y buena onda me acompañó durante todo el reto así que decido salir, despegando con muchísima turbulencia, y continué a 10km/h subiendo a motor y pepinazos hasta los 2000m para tener menos influencia de todos los rotores que me chupé, y lento, pero avanzar hasta llegar en un vuelo súper técnico, a las puertas de Sierra Nevada, a 10km del castillo de la Calahorra, y ahora viene lo más potente: Mentalizarme en ese día, habiendo empezado y conseguido llegar a donde estaba después de atravesar la fuertísima sierra de Jaén y sin muchísimos km de después e terreno abrupto, y decidir si salíamos otra vez.

El levante en Almería era fuerte pero esa mañana muchísimos pilotos y personas siguiendo la aventura, me aconsejaron, me animaron , me llamaron en pleno vuelo y decido salir, justo donde aterricé y no en la explanada venturizada que teníamos previsto cerca del castillo, todo un acierto ya que por muchos ánimos que me dieran estaba activadísima, tanto que mi equipo en tierra que repostó allí la furgo para subir el puerto de la Ragua para saltar la montaña, me confirmó después el huracán que había en la zona. Mientras yo, habiendo ganado altura desde los 10km anteriores cobrando y a motor continuo, asciendo por encima del parque eólico observando la dureza, para ganar otros casi 3000m y cruzar a trimmers sueltos y controlando la GTS solo con el tip, con muchas dudas de si saltar o no saltar a la cara sur, y en un momento ZAS, me cuelo, fugadísimo por el viento de levante venturizado en esa zona entre la sierra de Baza y la majestuosa Sierra Nevada, alucinar viendo el mar a lo lejos, y 50 km a toda velocidad alejándome de la gran montaña, otro mar de nubes, levante fuerte, otro mar de invernaderos, y aterrizar después de jugar con mi GTS por la playa al llegar con litros de sobra.

Increíbles sensaciones y con muchas ganas de hacer nuevos retos, proyectos, documentales y seguir entrenando slalom para el Mundial siguiente.

Al día siguiente grabaciones para el recibimiento de la ONG por el reto conseguido, vuelo descalzo por placer desde la costa almeriense, recoger todo y para casa:)